A principios del siglo XX, la familia Alarcia llegó a Coronel Pringles con la ilusión de construir un futuro en la pampa argentina. En 1920, abrieron las puertas de un modesto almacén de ramos generales que se convertiría en el semillero de una empresa que hoy es sinónimo de confianza y solidez en toda la región.
Con el correr de los años, el negocio fue diversificándose: de la atención al cliente en el mostrador se pasó a la proveeduría rural, luego al acopio de cereales, y posteriormente a los agronegocios, combustibles, molienda y alimentación balanceada. Siempre de la mano de la familia, siempre con el mismo compromiso de origen.
Hoy, con sede en Macachín, La Pampa, Casa Alarcia continúa creciendo bajo los valores que la fundaron: honestidad, trabajo y dedicación al cliente.
Cada década marcó un paso más en nuestro crecimiento. Repasamos los momentos clave que forjaron lo que somos hoy.
La familia Alarcia abre las puertas de su almacén de ramos generales en Coronel Pringles, Buenos Aires. Un emprendimiento humilde que sentaría las bases de una historia de más de un siglo de compromiso con la región.
A pesar de las dificultades económicas de la época, el almacén se convierte en un punto de referencia para la comunidad. La atención personalizada y la honestidad se transforman en los pilares de la relación con los clientes.
Se expande la oferta de productos y servicios, incorporando la proveeduría para el medio rural. Alimentos, herramientas e insumos llegan a los productores de la zona con la calidad y garantía que caracterizan a Casa Alarcia.
Comienza la actividad de acopio de cereales, un paso fundamental en la vinculación directa con el productor agropecuario. Casa Alarcia empieza a ser parte esencial de la cadena de valor agrícola regional.
Los hijos de los fundadores toman el timón de la empresa, inyectando nuevas energías y visión sin abandonar los valores familiares. Se fortalece la presencia en el mercado local y se amplían las instalaciones.
La empresa cruza fronteras provinciales y se radica también en La Pampa, con sede en Macachín. Comienza una nueva etapa de crecimiento regional que consolidaría a Casa Alarcia como referente en ambas provincias.
Se obtiene la representación oficial de YPF, incorporando el expendio de combustibles al portafolio de servicios. Una boca de expendio propia con atención personalizada para la región.
Con la tercera generación al frente, Casa Alarcia se moderna e ingresa de lleno al mundo de los agronegocios. Asesoramiento técnico, insumos de última generación y un enfoque integral para el productor del nuevo milenio.
Se inaugura el molino, permitiendo agregar valor a la producción de cereales con molienda propia. Harinas y subproductos de calidad superior comienzan a distribuirse en la región.
Nace la línea de alimentación balanceada Rumax, destinada a la nutrición animal de alta performance. Un nuevo eslabón que completa la cadena productiva, desde el campo hasta la alimentación del ganado.
Casa Alarcia celebra su centenario con seis líneas de negocio activas y la cuarta generación preparada para liderar el futuro. Un siglo de trabajo continuo, adaptación y servicio a la comunidad.
Hoy, Casa Alarcia sigue invirtiendo en tecnología, infraestructura y capacitación para seguir siendo el partner estratégico del productor pampeano. La mirada puesta en los próximos 100 años.
Cada generación aportó su visión y energía, construyendo sobre los cimientos de la anterior para llevar a Casa Alarcia hasta donde está hoy.
1920 - 1960
Los fundadores. Arranque desde cero con un almacén de ramos generales y el sueño de progresar en la pampa.
1960 - 1990
Expansión y acopio. La empresa crece, se suma el acopio de cereales y se expande hacia La Pampa.
1990 - 2020
Modernización. Combustibles YPF, molino propio, balanceados y agronegocios. La empresa se diversifica.
2020 - Presente
Innovación y futuro. Tecnología, sustentabilidad y la mirada puesta en los próximos 100 años.
Con nuestros clientes y la comunidad que nos vio nacer y crecer.
Más de un siglo de transparencia y palabra cumplida en cada operación.
Tecnología y modernidad al servicio del campo y la producción.
Valores familiares que se transmiten de generación en generación.
Con la misma pasión de siempre, estamos listos para acompañarlo en cada desafío. Conozca nuestros servicios o contáctenos directamente.